¿Sabías que Yucatán no sólo es famoso por su historia milenaria, sino también por producir una de las mieles más valoradas del mundo? Con más de 9,400 toneladas de miel en 2023, el estado lidera la producción nacional, aportando alrededor del 16% del total mexicano.
Este dulce logro no es algo nuevo: la apicultura en la península tiene raíces que se remontan a tiempos prehispánicos. Mucho antes de la llegada de la abeja europea, los mayas ya criaban abejas nativas sin aguijón, recolectando una miel sagrada que era usada con fines rituales, medicinales y alimenticios. Hoy, esa herencia sigue viva en los campos, selvas y comunidades que conservan esta tradición milenaria.
La apicultura en Yucatán tiene raíces en la cultura maya, donde la miel ocupaba un papel importante en la vida religiosa, médica y económica de la comunidad.
Antes de la llegada de los españoles y su introducción de la abeja europea (Apis mellifera), el pueblo maya criaba abejas nativas, principalmente la xunáan kaab, o “señora abeja” (Melipona beecheii) en troncos huecos llamados “jobones”. Estas abejas sin aguijón eran consideradas sagradas y su miel un regalo de los mismos dioses. Existen deidades apícolas encontradas en iconografías mayas, como Ah Muzankab “El que protege la miel” y Noh Yum Kab “El Gran Señor de las Colmenas”. De igual modo en códices como el de Madrid, muestra abejas meliponas dibujadas con lujo de detalle.
La miel melipona era un ingrediente indispensable en ceremonias y ofrendas, pero sobre todo se apreciaba como medicina para el tratamiento de afecciones como problemas respiratorios, digestivos, fiebres y más.
Geografía y clima
Las muy particulares características geográficas de Yucatán (la composición de sus suelos, la falta de agua superficial, el clima cálido y subhúmedo) dan lugar a un ecosistema de selva baja caducifolia, compuesta por árboles relativamente “pequeños” (en su mayoría por debajo de los 30 metros de altura) que pierden sus hojas durante la estación seca del año. Esto da lugar a una rica flora nativa, excelente para la producción de miel.
Flora melífera de Yucatán
La rica biodiversidad de la selva baja caducifolia de Yucatán ofrece a las abejas una amplia variedad de fuentes de néctar y polen con las cuales pueden alimentarse. Existen ciertas plantas nativas que destacan sobre las demás por su abundancia de néctar y, sobre todo, por la calidad de miel que producen. Estos factores son los que han dado lugar a la fama internacional que con mucho orgullo posee la miel yucateca. Entre las especies melíferas más emblemáticas se encuentran el tajonal (Viguiera dentata), el dzidzilché (Gymnopodium floribundum), el jabín (Piscidia piscipula), el kanchunup o k'aan chunukub (Thouinia paucidentata) y diversas enredaderas, por mencionar nada más las más conocidas.
Los tiempos de la miel en Yucatán
En Yucatán, lo que marca el ritmo de la apicultura son las estaciones de sequía (invierno-primavera) y de lluvia (verano - otoño), de la siguiente forma:
En invierno (noviembre - febrero), el tajonal florece en abundancia. Esta temporada marca el inicio de la principal temporada de cosecha de miel.
Durante la primavera (marzo - mayo), florecen árboles como el dzidzilché. En este momento es cuando se acumula hasta el 80% de la miel del año.
Al llegar el verano (junio - septiembre), las lluvias constantes reducen la floración y, por lo tanto, la actividad de las abejas, bajando la producción de miel.
En lo que se considera el otoño yucateco (el mes de octubre), vemos una breve recuperación con floraciones menores; es en realidad un periodo de preparación para el nuevo ciclo.
Sabemos que las abejas producen miel pero, ¿exactamente cómo lo hacen?
Las abejas recolectan néctar de las flores y lo transforman dentro de la colmena mediante enzimas digestivas y ventilación constante. Una vez convertido el néctar en miel, las abejas la almacenan en panales y la sellan con cera. Los apicultores extraen el excedente sin dañar a la colonia, lo filtran y lo envasan. Es un proceso natural que convierte el néctar de miles de flores en un alimento nutritivo y delicioso.
Clasificaciones de la miel yucateca
La miel puede clasificarse dependiendo de varios criterios. Las clasificaciones más comunes en Yucatán y México se pueden basar en la especie de la abeja productora, en el origen floral del néctar y, de manera general, por las cualidades físicas y sensoriales de la miel (aroma, color y sabor).
Según la especie productora:
Aquí distinguimos principalmente entre la miel producida por las abejas melíferas europeas (Apis mellifera) y la producida por abejas nativas sin aguijón (de las cuales la más famosa es la Melipona beecheii, aunque está lejos de ser la única). Una colmena de abejas europeas pueden producir hasta 50 kg de miel por año, mientras que una de melipona apenas alcanzaría el litro y medio anual cuando mucho.
Según el origen floral:
La miel puede ser monofloral o multifloral. Una miel monofloral es aquella cuyos néctares cosechados por las abejas provienen principalmente de una sola especie dominante, otorgándole así características distintivas. Por ejemplo, en Yucatán hay dos que se distinguen por encima de todas las demás:
La miel de dzidzilché cuenta con un aroma floral intenso con un toque acaramelado, y con un característico color ámbar oscuro, más intenso que otras mieles locales. Ésta es quizá la miel más famosa de Yucatán, por su exquisito sabor y aroma. Tanto así que existe un mercado internacional para la miel de dzidzilché: generalmente se exporta a Europa, donde es considerada un ingrediente gourmet.
Si alguna vez has visto una miel con un color amarillo claro o ámbar claro, con tonos dorados, es muy probable que hayas visto una miel de tajonal. El tajonal es una planta silvestre a menudo encontrada al borde de caminos y carreteras, adornada de flores amarillas brillantes. La miel de tajonal tiene un sabor muy suave, dulce y floral, y tiende a cristalizarse fácilmente debido a su composición. Es importante saber que este es un proceso 100% natural de la miel pura de tajonal, y no representa ningún tipo de adulteración. Para regresarla a su estado líquido, sólo necesitas calentarla un poco.
Según el sabor y el aroma
Cada miel ofrece un perfil único, estrechamente vinculado a la floración dominante. De esta forma, las mieles monoflorales tienen sabores característicos únicos propios de la especie, mientras que las mieles multiflorales son una composición mezclada que refleja la flora melífera de la zona.
Yucatán today
Son pequeñas y en su buche melario solo caben 8 micro gotitas de néctar, hacen miles de vuelos para poder juntar una cucharadita de miel. Te contamos, cuanta miel produce una abeja obrera Apis mellifera.
Estas importantes polinizadoras son fundamentales para la polinización y producción de alimentos y su trabajo de polinización es incalculable y gratuito. Las abejas son mucho más que miel.
Solo las poderosas abejas obreras Apis mellifera adulta, que ya son pecoreadoras las encargadas de la misión de llevar néctar a la colmena para su alimentación, debes saber como curiosidad que a las abejas les gusta el néctar fresco y solo destinan la miel como reserva para el largo y frio invierno. Te sorprenderá saber cuanta miel produce una abeja en cada campaña apícola. Lo cierto es que desde la preparación de la primavera, hasta la preparación de la invernada, las abejas trabajan sin parar.
El pecoreo y almacenamiento de néctar y miel es un mecanismo de supervivencia social, pues no tienen una abeja, reina fundadora, sino todos los integrantes forman un único ser vivo, dependiendo unos de otros durante toda su vida.
Una vez obtenido el néctar vuelven a la colmena y lo regurgitan desde su buche melario a sus hermanas en un proceso llamado trofalaxis.
Trofalaxis, intercambio de néctar de un estómago social o buche melario a otro
En apicultura se llama pecoreo a la acción realizada por la abeja obrera adulta que recolecta néctar, polen, agua, propoleos. Además, puede ser llamada también conducta de forrajeo.
Las épocas fuertes de pecoreo son en primavera, verano y en menor cantidad por la poca oferta floral, otoño y algunos días soleados de invierno.
El pecoreo es un mecanismo de supervivencia de las abejas Apis mellifera y de cualquier otro insecto que sobreviven de néctar, polen y otros. Ricos en azúcares y proteínas, que les aporta energía para vivir.
Primero, las abejas son considerados unos de los insectos más trabajadores de la tierra y producir miel les significa una cantidad innumerable de vuelos y trabajo.
Dentro y fuera de las colmenas, se trabaja intensamente. Se almacena néctar en los marcos para después transformarlos en miel para tener alimento el largo invierno, por lo tanto, el néctar y la miel son su alimento, el que además tiene muchos beneficios para los humanos.
Una cucharadita de 4 ml de miel, del tipo cuchara de café, representa el trabajo de toda la vida de 10-12 abejas.
El valor de la miel: Un esfuerzo colectivo extraordinario
La miel es un verdadero tesoro de la naturaleza. Para acumular solo 1 kg de miel, se requieren aproximadamente 2.600 abejas trabajando incansablemente durante 21 días en condiciones óptimas. Este impresionante esfuerzo conjunto no solo subraya la dedicación y la organización de las abejas, sino también el valor y la preciosidad de cada gota de miel que obtenemos. Reflexionemos sobre este maravilloso proceso y apreciemos aún más el regalo que nos brindan estas pequeñas pero poderosas criaturas.
Número de abejas necesarias: 2.600
Vuelos diarios por abeja: 10-15
Kilómetros diarios volados por abeja: 40-100 km
Velocidad máxima: 25 km/h
Duración del trabajo: Al menos 21 días
Cada frasco de miel que consumimos es fruto de un increíble esfuerzo colectivo de miles de abejas. Su labor minuciosa y constante nos invita a valorar y respetar más la naturaleza y los productos que de ella obtenemos.
Además, cada abeja obrera libará (cosechará) el néctar de más de decenas de flores al día. Dependiendo de la estación del año, puede variar ente una primavera con abundante floración o un verano excesivamente seco.
Traducir a cifras cuanto produce una abeja de miel, es darnos cuenta del gran esfuerzo que realizan estas grandes trabajadoras, por lo tanto, es importante valorar este gran esfuerzo. Mientras tanto sorprendámonos con estas cifras.
El intenso e imparable trabajo de 10 abejas obreras= 4 ml de Miel
200.000 mil vuelos, recorriendo al menos 8.000 km= 1 kg de Miel
Libar el néctar de 1,4 millones de flores (cálculo promedio, dependiendo del tipo de flor) =1 Kg de Miel
El trabajo de 2.500 abejas=1 kg de Miel
Requiere volar una distancia de 40.000 km. La circunferencia de la Tierra (la distancia de todo el camino alrededor del ecuador) es de 40,091 kilómetros =5 Kg de Miel
Abeja pecoreando
Las abejas obreras vivirán 21 días dentro de la colmena, hasta convertirse en adultas y trabajar en el exterior. Fuera, tan solo viven trabajando como pecoreadoras unos 800 km de vuelo en épocas de fuerte floración, por lo cual, es una corta vida para producir miel.
Sin embargo, solo en la última parte de esos días irá a recoger néctar, polen, agua, resinas para propóleos y mielatos.
Pecoreadora en vuelo
La producción de una colmena completa y fuerte varía según su salud y sanidad, por lo tanto, en cada territorio dependerá también de la floración y clima, desde 12 kilos en La Alcarria a 30 kilos en zonas de Extremadura o Galicia.
Al menos 12 kilos deberán conservarse en la colmena como reservas para que las colmenas se vayan a invernar con suficientes alimentos.
Marco de miel operculada
Finalmente, el néctar es una sustancia que produce una flor y es el alimento de las abejas. Estas lo succionan del nectario y lo depositan en su buche, melario o estómago social.
Posteriormente, en la colmena, es entregado a sus hermanas, quienes agregan enzimas que regulan el pH y finalmente, lo depositan en las celdillas hexagonales de cera para posteriormente producir la miel.
Cuanto produce una abeja de miel es vital para la supervivencia de la colonia, millones de vuelos para que el almacén de la colmena tenga alimento suficiente para el invierno.
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Fuente(s) J. Jansonius, Duncan Colin McGregor. «Palynology, principles and applications, Volumen 1». Ed. American Association of Stratigraphic Palynologists Foundation, 1996. ISBN: 871034,978093. Pág. 934 «On the average, one worker bee produces about 1/12 of a teaspoon (0.4 ml) of honey in her lifetime»